Llevaba dos horas durmiendo cuando de pronto suena mi teléfono. Abro un ojo y veo que tengo un wass en el móvil de ese ser rastrero y mentiroso que me jodió la vida (tonta de mi, porque yo le dejé), durante 3 años. Se da la casualidad de que esta misma noche, hace 5 años, nos habíamos conocido. También se da la casualidad de que desde hace dos años nos hemos visto dos veces. Así que mis ojos se abrieron de golpe, leí lo que me decía, y me tomé unos segundos para ser consciente de si estaba soñando o era real. Y volví a releer su disculpa por todo lo que había hecho mal y lo que no había hecho bien. No iba ni a contestarle, no se lo merecía realmente. Pero recordé lo hermético que siempre fue, y supongo que el que lo hubiese hecho precisamente esta noche, me tocó la fibra sensible. Así que no me anduve con florituras y mi contestación se basó en que aceptaba sus disculpas pero eran totalmente innecesarias puesto que a día de hoy es un ser al que no conozco, y si algo bueno hizo, fue desaparecer. Por lo tanto alguien del que no sé que creer o no, no puede hacerme daño. Su nueva jugada inmediatamente fue la de contarme que estaba intentando salir de una depresión de caballo. Y mi contestación fue que para ello debería tratar de vivir el presente y no remover el pasado, centrándose en que haga lo que haga deje de salpicar a más personas que no tenemos culpa de sus traumas. Nos deseamos que nos fuese todo bien, y chao pescao.
A mi esto me demuestra una vez más, que siempre acabo teniendo la razón, aunque sea con el tiempo. Es una victoria que la gente me reconozca sus errores, a pesar de todo el daño que hayan hecho y ya esté curado. Más vale tarde que nunca, se suele decir.
Los hermanos Salvatore en Crónicas vampíricas, hablan de que tienen la capacidad de apagar su humanidad. Yo lo hice con este personaje. Tengo recuerdos vagos, que pasan sin sentir absolutamente nada, como si no fuesen conmigo. Supongo que es lo que suele pasar, cuando abres los ojos y ves que te están engañando desde el principio, pero fuiste tan tonta que no querías verlo. Sí, a mi también me ha pasado. Pero espero que sea una y no más.
Hay un momento para aprender a apartar lo que nos hace daño. Si se consigue, sobre la marcha todo se pondrá de nuevo en su sitio. Pero en el sitio correcto.
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