lunes, 20 de abril de 2015

Las historias bonitas incomprendidas.

Pasan las horas, y las pasas ignorándome. De pronto, capto tu atención, y es así como empiezan nuestras noches. Empiezas a pegarte a mi para no despegarte. Y me agarras por la cintura. Me agarras de las manos cuando nadie nos ve. Y te paras a mi lado en silencio, para romperlo haciendo el estúpido como siempre. Y ahí está ese dolor de mandíbula permanente. Las sonrisas, las risas y por supuesto las carcajadas. Los abrazos. Los mimos y el cachondeo. Hay que disimular. Como siempre.
De pronto salimos a fumar, los dos solos, no hay nadie más. Y vuelve a hacerse el silencio. Y eses ojos azules se me clavan. Y el tiempo pasa a cámara super lenta. Nuestros movimientos son muy lentos. Y esos ojos azules cada vez están más cerca. Y esa boca. Lo que daría por besar esa boca. Pues va a ser que me has leído el pensamiento! Me besas.  Unos besitos bonitos y pequeñitos. Lo haces tú. Después de tanto tiempo, de tanta espera, te has atrevido. Y mi cara se ilumina. Pero volvemos a junto de los demás. Para irnos a otro garito nosotros solos. Y ahí estamos de bailoteo, de arrimadito, de manitas, Todo de bonito. Hasta que veo que empiezas a beber demasiado, y nos vamos a un último garito. Ahí te vas un rato a hablar con el pincha. Después al baño. Y después de una trece/catorce en toda regla me veo sola. Te has ido. Y yo me voy a mi casa bajando santos para cagarme en ellos.

Al día siguiente recibo un wass tuyo. "Creo que ayer hice algo que no debía, además de beber muchísimo. Ruego que me perdones."

Algo que no debías? Que te perdone que me besases? este está de la olla.

"Lo que creo es que tenemos que tener una conversación. Por mi parte lo único que hiciste mal fue dejarme tirada. Por la tuya tú sabrás".

Y hasta hoy sin saber nada más. Hasta hoy te estarás retorciendo las neuronas. Pues no me importa. Apanda. Hasta ahora, nunca quise arriesgarme por miedo a creer que me estaba montando mi película. Pero resulta que esta vez has sido tú el que me ha besado.

Y los borrachos nunca mienten no?

miércoles, 8 de abril de 2015

Semana Santa (Parte2)

Era una época de caos y de dolor. Eran meses muy jodidos en los que mi cabeza se estaba hundiendo por culpa de ese "suicida". Y de la nada apareciste arrasando. Envolviéndome totalmente, como si estuviese en casa. Calmando mi tortura. Serenando mi locura. Sacándome sonrisas mientras me hiptonizabas. Creo que llegamos al mismo punto de miedo y terror. De,  no es el momento. Nos asustamos. Dimos marcha atrás. Pero esos ojos azules ya estaban dentro. Y cuando se entra amigo... tienes que hacer algo muy gordo para poder salir, y aún así siempre te quedas dentro. Yo soy así. Hay personas de paso, y hay personas que marcan pase lo que pase. Decenas de momentos surgieron. Cuando yo iba tu retrocedías, cuando tú venías yo me cagaba en los pantalones.
Siempre fui un hacha entendiendo las señales entre dos personas, pero siempre fui mala para adivinar las que se me hacen a mi. Pero en este caso, aunque me intento convencer de que tengo una maldita película montada entre mis ojos y los tuyos, no puede ser que todo sean casualidades ni invenciones.

Pasamos de no dirigirnos la palabra a las 3 horas siguientes no poder despegarnos en las 5 restantes, y porque no se pueden más. Nos subimos en tu coche. Y desde ese mismo momento supe que habías vuelto a encender la mecha de la vela. Ya dan igual las bandas de pasatiempo. Ya da igual todo. Acabas de revolver mi mundo. Otra vez.

Atención, risas, miradas. Y una habitación. Y dormir a centímetros de distancia. Y miedo. Y complicidad. Pero pánico. La simple estrategia de sentarnos a tomar algo y sentarnos el uno al lado del otro se convertía en un juego divertido. Qué más daba, si no estábamos codo con codo, estábamos mirada con mirada. Pero el contacto visual es algo que nos vuelve locos si no hay unas copas de por medio. Y las hubo, con sus acercamientos. Y llegó el momento de subir a la habitación. Entramos, y entre esas 4 paredes se hizo el silencio. Nos pusimos los pijamas, nos metimos en cama, y apagamos las luces. Sin un buenas noches. Con una tensión tan brutal, que no pegue ojo en toda la noche mientras tú hablabas en sueños. Y yo soñaba con que soñabas conmigo.

Pero todo cambió al día siguiente. Éramos uno. Cachondeo por parte de nuestros dos acompañantes de viaje. Y nosotros sabiendo que no había pasado nada. Pero algo pasó. Algo bueno en cierto modo. Volvimos a tirarnos un día entero juntos, con su noche entera de juerga. Hasta que me acompañaste a casa. Y volvimos a la misma sensación de mierda de siempre, de si le hubiese echado huevos igual ...

Llega el momento de las fotos, de verlas y de las ralladuras mentales. Y vuelven a llegar los mensajes indirectos directos del facebook. Siempre haces esa mierda. Y siempre que la haces pienso que es por mi. Y al mismo tiempo busco que sea por otra. Y vuelvo a cagarme una y otra vez. "Deja de darme tantos me gusta e invítame a una cerveza..." Estos estados deberían estar prohibidos. Y yo ahora no sé si alegrarme, o volverme loca, si decirle algo, si que me dé un infarto. Y como siempre, se pasará el momento (Si es que lo hay). Y como siempre me agobiaré. Y como siempre te sigo queriendo. Porque yo a ti, te quiero.
Y no me creo que no lo sepas. 

jueves, 2 de abril de 2015

Semana Santa de infarto (Parte1)

Ha llegado la calma. Siempre es cuestión de tiempo ordenar las ideas, calmarse y serenarse. Pero casi todos los factores siguen estando ahí permanentes y creo que ya se me está escapando un poco todo de las manos.
 Después de pasarme el finde en manos del teenager, el lunes tocó café y charla con el ex suicida. Que realmente posiblemente sea mi ex, ex-suicida. Está liando todo tan locamente como cuando estaba conmigo, simplemente cambia las jugadoras, y eso me pone de los nervios, pero me hace ver claramente que este tipejo no tiene perdón alguno, es más ni lo quiere ni se lo merece. Sus lágrimas de cocodrilo se las puede ahorrar.
Voy a colar por el medio la presencia del de los ojos azules que me ha planeado un viaje de semana santa con él, y otros dos colega en común por la costa de Lugo. Sería un detalle sin importancia de no ser que hace dos semanas se lo conté, y ese mismo día volvió a estar más receptivo que nunca. Así que compartiré dos noches de hotel con este individuo, y mis nervios están que no puedo ni comer. Mañana toca madrugón, pero la causa bien lo merece. Estos primeros días se semana santa me pasaron tan rápidos que me asusta. En menos de lo que me espere, estaré con unos vinos encima compartiendo habitación con esos ojos azules que me vuelven loca. Y de esta vez, si esa conversación que decía que yo me pedía de compi de habitación al que menos roncase, y él inmediatamente contestó que él me había pedido a mi, y que como el viaje lo organizaba él, chitón, no significa lo que creo que significa, yo me retiro de por vida del terreno de juego. Y conociéndome no sin antes decirle 4 cosas. Que ya llevamos mucho tiempo con la tontería, y si me vienes de abracito en abracito luego no me vengas con chorradas. Que calentar sabemos todos.
Por último mencionar que ayer pasé la noche con el chico de por la semana, y que después de estar dos meses quedando con él, ahora me siento un poco mal.
Nunca estuve a tantas bandas, y no es sano, pero también soy consciente, de que si el chico de los ojos azules no volviese a hacer acto de presencia y de este modo, no me sentiría tan mal. Y ahora a dormir, que mañana empieza la semana santa de verdad... y yo de santa tengo más bien poco.

Pero que me quiten lo bailado!!