miércoles, 25 de febrero de 2015

Lo reconozco. Se me está viniendo un poco grande toda esta nueva situación. Y para que yo reconozca semejante cosa es porque de verdad que estoy con la cabeza saturada. Está claro que por mucho que se intente tirar y tirar, y disimular, e intentar crear un ambiente decente de calma y sonrisas, todo acaba saliendo por algún lado.

Los sueños son pesadillas, las noches son inestables, y aunque me puedo permitir el lujo de darme un atracón de series y películas, tengo la cabeza tan saturada, que me cuesta aguantar como antes hasta las 3 de la mañana despierta. Me quedo dormida antes, en mitad de un capítulo. Y cuando cierro el ordenador y me pongo a dormir, o bien es imposible, o bien mi cabeza empieza a soñar con todo aquello que intento apartar, y tengo sueños alocados. Mezclo conceptos, ideas, personas, lugares. Pero todo tiene un significado. Así está mi cabeza. Un batiburrillo de cosas que no me paro a afrontar ni a pensar, por lo tanto no se ordena.

Cerrar los ojos, y no poder coger la postura tranquila para dormir. Y la ansiedad. Ese ir y venir de todas las cosas. Ese forzar en pensar en un elefante rosa por ejemplo, y no conseguirlo. Aparecer las caras de personas y empezar a desvariar. Mis jefes, el suicida, el de los ojos azules, mi madre, el irme o quedarme. La incertidumbre con un montón de cosas que no están de mi mano.

Pero lo peor de todo es esa presión que no sé de dónde sale, ni sé cómo evitarla. Una intranquilidad constante. Un no sé qué hacer, si puedo hacer un montón de cosas, pero al final no las hago. Un huir de lo importante. No es propio de mi. Y sé que hoy escribo esto, y mañana me levantaré y diré, pues al toro por los cuernos. O no. Lo que si sé es que soñaré. Y lo haré contigo. Y no me disgusta. Porque aunque los demás sueños sean pesadillas, en los que sales el único problema viene cuando me despierto.

Y sé que solo fue un sueño. 

viernes, 20 de febrero de 2015

Otro punto y a parte.

Lo más interesante de que pasen los años, son esos momentos, pequeños grandes instantes en los que te miras desde fuera, y te sorprendes a ti misma de lo bien que has evolucionado con el tiempo.

Cada uno tenemos nuestro carácter, nuestra propia manera de ser. Con sus virtudes y sus defectos. Sobre todo con los defectos. Y la evolución personal consiste en reconocerlos y saber afrontarlos y cambiarlos.

En las últimas semanas, estoy viviendo un caos. Pero no del tipo, todo me sale mal, y todo es una mierda. Más bien es del tipo, caos emocional, y hay que priorizar situaciones. Hoy oficialmente, me he quedado sin trabajo, después de que la semana pasada me hayan largado antes de lo que me esperaba dándome los días de vacaciones que me correspondían. El estado en el que me encuentro, se resume a una gran calma. No me siento bien ni mal, simplemente todo está en calma. Por momentos me vienen pinceladas a la cabeza, pero todavía no estoy preparada para asimilar lo que se viene ahora. Porque estoy inmersa en una completa incertidumbre. Pero no me da la gana de que cunda el pánico. En peores plazas tengo toreado.

Se da la casualidad de que todo se descontrola cuando el sujeto suicida entra en escena. Esos malditos fantasmas del pasado, que siguen apareciendo. Y te siguen haciendo más fuerte y más cabal. Y una sucesión de colegas que se vienen de vacaciones, o bien se acuerdan de ti, y hacen que hables, y cuentes una y otra vez lo mismo. Lo has contado tantas veces que empiezas a creértelo. Pero no tienes tiempo de darle ese dramatismo que se merece. Porque todo está calmado.

Creo que se trata del instinto de supervivencia llamado también "estoy hasta el carallo de todo, hasta aquí". Me refiero sencillamente a que aprendí a controlarme. A separar lo principal de lo secundario y a intentar llevarlo todo con un orden. Sin altibajos locos, un estado de "yo me lo guiso yo me lo como, y también lo digiero". Esto pasa cuando la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, y nada de lo que te ocurre es provocado por ti. Las cosas ocurren sin más. Y menos mal que pasan, igual que pasa el tiempo. Y sabes que hay momentos en los que debes dejarlo pasar sin pena ni gloria para que todo se estabilice por sí solo. Al mal tiempo buena cara, dice mi paraguas, Ese el cuál tengo que ir a buscar al trabajo donde les llevó 40 segundos largarme. Doy 10 segundos extra para no parecer exagerada.

Quizás sea fuerte si. No se cansan de repetirlo. Pero quizás también esté cansada de agobios, desprecios, malas caras y tonterías varias.

Y está demostrado científicamente por mi misma, que si disfrutas y sonríes, aunque las cosas se tuerzan, también vives. Incluso mejor.

lunes, 2 de febrero de 2015

Nunca choveu que non escampara.

Se acabarán  las caras largas y los días grises. Solo hay que dejar que pase el tiempo sin pena ni gloria para que aparezcan de nuevo los días de ganas y las sonrisas.

Después de una larga semana de reflexión, mi cabeza intenta ponerse en orden. La idea de que te vayan a renovar en el trabajo por 3 meses más, cuando el ambiente es turbio, parece que puede reconfortar un poco. Pero cuando te dispones a firmar, y ves, que no, que tan sólo es por un mes, y deduces que es porque es el mes de la fiesta gastronómica de aquí, y te necesitan... Todo se vuelve un asco de golpe. Porque en dos semanas y media, me vuelvo a quedar sin trabajo. ¿Los motivos? Porque la cosa está jodida. ¿Los motivos reales? La cosa está jodida conmigo por mucho que no lo reconozcan. Y cuando a mi me da algo en el cuerpo... es porque mis presentimientos suelen ser certeros. Que de tonta no tengo un pelo.  Así que ahora toca hacerse a la idea de que en 3 semanas vuelta a empezar con la incertidumbre de qué haré con mi vida.

A esto vamos a sumarle que recibo una llamada en la cuál se me vuelve a pedir perdón por haberme jodido la vida. Y se me da una explicación de película de pánico la cual aún por encima no es inventada. Llena de mensajes y llamadas anónimas a una novia desquiciada a la cuál maltrataron psicológicamente  en relaciones anteriores, con un complejo de inferioridad supremo que se incrementa con estos hechos, y con una luna del coche rota a propósito. Lo más loco, es que yo estaba siendo espiada por ese anónimo, y resulta que me sacaban fotos y me tenían controlada. Y vamos a sumar un ex que va a un psicólogo (no me extraña), que anda empastillado perdido, porque quiere suicidarse.

Así que si, aquí la señorita va a dejar que pase el tiempo, y a dejar que por sí solo se ponga todo en su lugar.
Es lo que pasa cuando tu ex suicida cumplió años ayer, y tu ex más importante cumple años mañana, que te toca jornada de sacar trapos sucios, porque la mierda también atraganta.

Y hay un momento en el que llueve y llueve, y parece que no va a parar nunca.

  Pero no llueve eternamente.