viernes, 26 de septiembre de 2014

Más vale prevenir que lamentar.

Existe una sensación, que no sabes muy bien como explicar. Se trata de notar como por tu cuerpo fluye algo que te hace sentir reacia. Tampoco sabes en concreto a qué. Pero desde el primer momento, sientes que posiblemente, debas hacerle caso a esa sensación, aunque no sepas el por qué.

Y aquí es cuando aparece el tiempo de decisión, que quieres prolongarlo al máximo, pero sabes que si esperas demasiado, se te pasará. Así que notas como una presión constante en tu cuerpo. Sigue fluyendo esa mala sensación, con esa presión, provocando el llamado "me da mala espina". Cuando una espina se te clava, digamos que es algo muy molesto, que hasta que te la sacas, sigue latente, recordándonos que está ahí, que hay que sacarla. Pues con esto pasa lo mismo. Avanzas pero hay ese mal cuerpo pululando por tu mente, que te recuerda a esa espina ahí clavada, constantemente, y que te hace ver que quizás sean horas de sacarla.

Y así es como se toman las decisiones importantes, eligiendo la opción que no nos clava una espina en el culo constantemente.

Volvemos a empezar: He dejado el trabajo. Así que seguimos sin trabajo, con los 30 acechando. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario