Demasiado tiempo libre provoca que nuestra cabeza esté perdida. Las ideas van y vienen, la imaginación fluye a su antojo, y el estado de ánimo es un mar de dudas. Y te ves tirada en el sofá, después de días obligándote a mantener unos horarios y a forzarte a salir de casa, sin ganas de nada, tan solo de que pase el día. No quieres rutinas, no quieres invertir tu tiempo en nada, tan solo en pensar. Y empiezas a hundirte. Eres consciente de que deberías aprovecharlo y disfrutarlo todo más y que si no lo haces es porque no te da la gana. Tienes tantas opciones a tu alcance, que la pereza se adueña de ti y te come por dentro. Y pasas por una montaña rusa de sentimientos durante horas.
Pasas un día más sin pena ni gloria.Hasta que recibes una llamada que lo cambia todo. De esas que te lo remueven todo, pero para bien. Y notas como por tu cuerpo aparecen nervios, pero sabes cómo controlarlos, porque te enfrentas a lo que te gusta. Y cada minuto que pasa, te gusta la idea cada vez más. Y te encuentras con una nueva situación, que añades a tu lista de cosas que hacer antes de los 30: tener una entrevista de trabajo a las 12 de la noche. Y a esta le añades otra: brindar con un chupito de vino blanco a las 4 de la mañana.
Reto número 1: llegar a los 30 con trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario