Septiembre se va, tan rápido como ha llegado. Ha sido un mes caótico, sin un minuto para respirar tranquilamente. Errores, miedos, fantasmas del pasado tanto buenos como malos, un trabajo pasajero, muchas dudas, mucha fiesta, demasiados pensamientos en la cabeza.
Exactamente dentro de un mes llegan los 30. El motivo por el cual me decidí a escribir este blog, que es el cuarto con el que me arranco a escribir a lo largo de mi vida, era poder plasmar un cambio de etapa después de un punto y a parte, más que evidente.
Viví demasiado tiempo anclada en el pasado y decidí que ya estaba bien, que hay que mirar adelante y crear recuerdos nuevos. La verdad que desde que tomé esta decisión, parece que cada dos días algo se pone delante de mis narices, haciéndolo todo mucho más interesante. O quizás soy yo, que estoy mucho más receptiva y positiva que en otros tiempos. Supongo que suele pasar cuando pasas por determinadas circunstancias que te curten la piel, y aprendes a centrarte en las opciones que tienes.
Ahora lo que me falta es echarle huevos, y esperar a que llegue el momento oportuno. Lo increíble es que los 30 me están dando más fuerza que nunca, y eso que todavía no han llegado, pero enfocarlos en positivo es un chute de adrenalina.
Empieza la cuenta atrás .... 30 Días para los 30.
lunes, 29 de septiembre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
Más vale prevenir que lamentar.
Existe una sensación, que no sabes muy bien como explicar. Se trata de notar como por tu cuerpo fluye algo que te hace sentir reacia. Tampoco sabes en concreto a qué. Pero desde el primer momento, sientes que posiblemente, debas hacerle caso a esa sensación, aunque no sepas el por qué.
Y aquí es cuando aparece el tiempo de decisión, que quieres prolongarlo al máximo, pero sabes que si esperas demasiado, se te pasará. Así que notas como una presión constante en tu cuerpo. Sigue fluyendo esa mala sensación, con esa presión, provocando el llamado "me da mala espina". Cuando una espina se te clava, digamos que es algo muy molesto, que hasta que te la sacas, sigue latente, recordándonos que está ahí, que hay que sacarla. Pues con esto pasa lo mismo. Avanzas pero hay ese mal cuerpo pululando por tu mente, que te recuerda a esa espina ahí clavada, constantemente, y que te hace ver que quizás sean horas de sacarla.
Y así es como se toman las decisiones importantes, eligiendo la opción que no nos clava una espina en el culo constantemente.
Volvemos a empezar: He dejado el trabajo. Así que seguimos sin trabajo, con los 30 acechando.
Y aquí es cuando aparece el tiempo de decisión, que quieres prolongarlo al máximo, pero sabes que si esperas demasiado, se te pasará. Así que notas como una presión constante en tu cuerpo. Sigue fluyendo esa mala sensación, con esa presión, provocando el llamado "me da mala espina". Cuando una espina se te clava, digamos que es algo muy molesto, que hasta que te la sacas, sigue latente, recordándonos que está ahí, que hay que sacarla. Pues con esto pasa lo mismo. Avanzas pero hay ese mal cuerpo pululando por tu mente, que te recuerda a esa espina ahí clavada, constantemente, y que te hace ver que quizás sean horas de sacarla.
Y así es como se toman las decisiones importantes, eligiendo la opción que no nos clava una espina en el culo constantemente.
Volvemos a empezar: He dejado el trabajo. Así que seguimos sin trabajo, con los 30 acechando.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Yo aquí. Tú, donde te dé la gana.
Llevaba dos horas durmiendo cuando de pronto suena mi teléfono. Abro un ojo y veo que tengo un wass en el móvil de ese ser rastrero y mentiroso que me jodió la vida (tonta de mi, porque yo le dejé), durante 3 años. Se da la casualidad de que esta misma noche, hace 5 años, nos habíamos conocido. También se da la casualidad de que desde hace dos años nos hemos visto dos veces. Así que mis ojos se abrieron de golpe, leí lo que me decía, y me tomé unos segundos para ser consciente de si estaba soñando o era real. Y volví a releer su disculpa por todo lo que había hecho mal y lo que no había hecho bien. No iba ni a contestarle, no se lo merecía realmente. Pero recordé lo hermético que siempre fue, y supongo que el que lo hubiese hecho precisamente esta noche, me tocó la fibra sensible. Así que no me anduve con florituras y mi contestación se basó en que aceptaba sus disculpas pero eran totalmente innecesarias puesto que a día de hoy es un ser al que no conozco, y si algo bueno hizo, fue desaparecer. Por lo tanto alguien del que no sé que creer o no, no puede hacerme daño. Su nueva jugada inmediatamente fue la de contarme que estaba intentando salir de una depresión de caballo. Y mi contestación fue que para ello debería tratar de vivir el presente y no remover el pasado, centrándose en que haga lo que haga deje de salpicar a más personas que no tenemos culpa de sus traumas. Nos deseamos que nos fuese todo bien, y chao pescao.
A mi esto me demuestra una vez más, que siempre acabo teniendo la razón, aunque sea con el tiempo. Es una victoria que la gente me reconozca sus errores, a pesar de todo el daño que hayan hecho y ya esté curado. Más vale tarde que nunca, se suele decir.
Los hermanos Salvatore en Crónicas vampíricas, hablan de que tienen la capacidad de apagar su humanidad. Yo lo hice con este personaje. Tengo recuerdos vagos, que pasan sin sentir absolutamente nada, como si no fuesen conmigo. Supongo que es lo que suele pasar, cuando abres los ojos y ves que te están engañando desde el principio, pero fuiste tan tonta que no querías verlo. Sí, a mi también me ha pasado. Pero espero que sea una y no más.
Hay un momento para aprender a apartar lo que nos hace daño. Si se consigue, sobre la marcha todo se pondrá de nuevo en su sitio. Pero en el sitio correcto.
martes, 23 de septiembre de 2014
La resaca del verano.
A falta de poco más de un mes para llegar a la treintena, es curioso como por tu mente empiezas a plantearte en serio, los caminos que quieres tomar en tu vida. Eres consciente de todo lo que es pasajero, y de lo que sigue estando ahí permanente. Y es el momento de pararse un momento, un momento muy largo, y pensar concienzudamente a donde dirigirte.
No te permites ya más dudas en ciertos aspectos. Es hora de tomar una decisión, de avanzar o de apartarse. Pero estar estancado no es una opción. El problema de decidirse en ciertos casos, es que apartarse es la manera más cobarde, y avanzar... es una incertidumbre incontrolable que no sabes hasta que punto te pueden afectar la consecuencias.
Se avecinan días de reposo mental estrictamente necesarios.
Y contigo no sé qué hacer ...
No te permites ya más dudas en ciertos aspectos. Es hora de tomar una decisión, de avanzar o de apartarse. Pero estar estancado no es una opción. El problema de decidirse en ciertos casos, es que apartarse es la manera más cobarde, y avanzar... es una incertidumbre incontrolable que no sabes hasta que punto te pueden afectar la consecuencias.
Se avecinan días de reposo mental estrictamente necesarios.
Y contigo no sé qué hacer ...
domingo, 21 de septiembre de 2014
Horrores mañaneros.
Te despiertas descolocada. No es tu habitación. Miras la hora y ves que has dormido un par de horas puesto que tu último recuerdo es que estaba amaneciendo. ¿Es su habitación? Sí. Pero no está. Miras la pared de los pies de la cama y recuerdas que tan solo un tabique os separa y lo visualizas tumbado en el sofá. Mierda. Empiezan los agobios y los por qués, y te maldices a ti misma. El por qué de esa situación recae en la maldita hora que se te ocurrió ir. Y ahí empiezas a recordar. Sola. Y esas 4 paredes te comen y quieres irte. Debate existencial, lo despiertas o te vas a hurtadillas y aquí no ha pasado nada. Realmente no ha pasado nada, no seas estúpida. Miras el móvil y creas un grupo nuevo con dos de tus amigas. Pones un icono de cara de terror, resumes la situación, y pides consejo. Bien, empiezan las risas. La situación en sí resulta cómica, vamos a enfocarla así. Me visto, me lavo la cara, recojo el pelo, y pongo mi mejor cara. Cruzo la puerta del salón, y ahí está. Durmiendo plácidamente. Se para el tiempo, hago un escaner visual para retenerlo todo en la cabeza. Estuve ahí si, no ha sido un sueño. Pero... ¿por qué coño no me iría a mi casa? Sonrío con tristeza, suspiro, llamo al ascensor y cuando está arriba de un portazo me voy. Cruzo el pueblo entero de buena mañana, con toda la actividad que tiene un sábado por la mañana en plenas fiestas del pueblo. Se nota perfectamente que estoy tan mona como la noche anterior, pero sin estarlo. Solo pido con esta resaca brutal, no cruzarme con nadie conocido. Y mientras desafío a la gente con la mirada, pienso en lo estúpida que he sido. Llego a casa, y me tiro a dormir un par de horas. Me despierto aturdida. Mientras como a las 5 de la tarde empiezo a recordarlo todo como un sueño, pero sabiendo que es verdad. A las 6 de la tarde, empiezo mi primer día de trabajo. A las 3 de la mañana termino agotada y voy a tomarme una copa. Necesito verlo. No ha salido. No sé nada de él.
Mañana es otro día...
Mañana es otro día...
viernes, 19 de septiembre de 2014
Fin de la primera parte.
Me cuesta demasiado adaptarme a las nuevas situaciones. Realmente, lo que me cuesta es la espera. Resolver situaciones en el momento es algo que no se me da del todo mal, pero cuánto más tiempo de espera tengo, mi cabeza más ideas bombardea, a veces sin sentido, otras pasajeras, y casi siempre se crea un batiburrillo que me impide centrarme.
Así que ese tiempo, sea largo o corto, antes de un nuevo cambio, intento pasármelo a solas. Quizás para intentar meterme los brazos por la boca para ver si puedo llegar a mis entrañas para recolocarlas, o abrir un poco de hueco para que respiren. El momento de la ingesta suele ser arrebatadora, pero le precede el momento de la vomitona suprema que hace que todo se quede otra vez en su sitio e incluso liberado. En este preciso momento, siento esa presión, esa angustia entre satisfactoria y de pánico, que eres consciente de que no es dañina pero atasca. Esa sensación de vértigo sin tenerlo, y al mismo tiempo de paz y tranquilidad.
Las ganas superan a los miedos, pero están ahí. Uno de los mayores errores que siempre cometo es que me centro demasiado en mi trabajo. Digamos que no quiero repetir los mismos fallos en cuánto a mi vida personal, ahora que comienzo una nueva vida laboral que me tiene muy motivada, pero al mismo tiempo, estoy aterrada, porque no sé exactamente qué responsabilidades debo tener, ni hasta que punto debo ceder.
En los cambios importantes, siempre me fijo mucho en la gente que me rodea, y en sus reacciones. No es que me importe el qué dirán, acepto las críticas, aunque alguna reconozco que se me retuerce dentro, pero lo que más valoro sin duda, es el apoyo. Supongo que si trabajase con el culo sentado en la oficina de un almacén no me importa esto, pero el trabajar detrás de una barra, después de haber levantado un bar que estaba muerto, y que una vez revivido, me lo mataron, digamos que ayuda a visualizarlo todo como desde el principio, pero de una manera más positiva.
Tengo un nuevo reto delante de mis narices. Y si sale bien, es perfecto. Si sale mal, puede hundirme. No es como un trabajo más. Vuelve a ser casi lo mismo, pero más complicado. Lo cual me motiva mucho más, pero me da miedo esa motivación en mi vida personal.
Comenzamos en 3...2...
Así que ese tiempo, sea largo o corto, antes de un nuevo cambio, intento pasármelo a solas. Quizás para intentar meterme los brazos por la boca para ver si puedo llegar a mis entrañas para recolocarlas, o abrir un poco de hueco para que respiren. El momento de la ingesta suele ser arrebatadora, pero le precede el momento de la vomitona suprema que hace que todo se quede otra vez en su sitio e incluso liberado. En este preciso momento, siento esa presión, esa angustia entre satisfactoria y de pánico, que eres consciente de que no es dañina pero atasca. Esa sensación de vértigo sin tenerlo, y al mismo tiempo de paz y tranquilidad.
Las ganas superan a los miedos, pero están ahí. Uno de los mayores errores que siempre cometo es que me centro demasiado en mi trabajo. Digamos que no quiero repetir los mismos fallos en cuánto a mi vida personal, ahora que comienzo una nueva vida laboral que me tiene muy motivada, pero al mismo tiempo, estoy aterrada, porque no sé exactamente qué responsabilidades debo tener, ni hasta que punto debo ceder.
En los cambios importantes, siempre me fijo mucho en la gente que me rodea, y en sus reacciones. No es que me importe el qué dirán, acepto las críticas, aunque alguna reconozco que se me retuerce dentro, pero lo que más valoro sin duda, es el apoyo. Supongo que si trabajase con el culo sentado en la oficina de un almacén no me importa esto, pero el trabajar detrás de una barra, después de haber levantado un bar que estaba muerto, y que una vez revivido, me lo mataron, digamos que ayuda a visualizarlo todo como desde el principio, pero de una manera más positiva.
Tengo un nuevo reto delante de mis narices. Y si sale bien, es perfecto. Si sale mal, puede hundirme. No es como un trabajo más. Vuelve a ser casi lo mismo, pero más complicado. Lo cual me motiva mucho más, pero me da miedo esa motivación en mi vida personal.
Comenzamos en 3...2...
lunes, 15 de septiembre de 2014
Cuenta las vueltas que podemos dar. Quizás algunos puedan vernos riéndonos.
Los ojos de las personas dicen mucho tanto de ellos mismos, como de la complicidad que tienen con la gente con la que interactúan. Mirar a alguien y notar que por mucho que el tiempo pase, sigue estando ahí, es de lo mejor que existe. Convivimos con 3 tipos de personas (pensando en positivo).
Las que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Esas que no tienen por qué ser del mismo círculo cerrado, pero con las que cuentas las veas o no. Las que en los momentos importantes tanto buenos como malos, sabes que puedes contar con ellas por los siglos de los siglos. Estén cerca o lejos, forman parte de tu vida y tú de la de ellos.
Las que están de paso. Con las que convives día a día, y tienes una relación cercana pero en menor medida que los que están metidos en la saca anterior. Que si tienen algo que hacer más importante, o simplemente no les apetece, no van a estar a la hora de la verdad, porque tienen su propio círculo de gente que la acompañan en su vida. Y estas personas van cambiando con el tiempo, nunca se mantienen por mucho tiempo. Los de relleno, por así llamarlos, aunque suene bastante mal.
Y por último están esas personas, contadas, con las que compartiste un momento puntual en tu vida, y es un momento común. No están nunca, aparecen cuando menos te lo esperas, y cuando las miras a los ojos sientes que no están, pero no se han ido. No importa cuánto tiempo haya pasado, ni todo lo que habéis vivido por separado, ni tampoco importa ponerse al día. Simplemente disfrutas ese nuevo momento, que sin duda será increíble y lo añadiréis a vuestra historia personal común, en la que nadie más puede entrar, ni puede entender. Se para el tiempo, se para el mundo, y se aparta todo lo que es importante durante ese instante. Que puede ser de 5 minutos o de 4 horas. Pero disfrutas de esa compañía como si fuese la última vez. Aprovechar el tiempo se hace duro día a día, pero aquí es cuando realmente valoras que es posible disfrutar libremente, sin problemas, sin presiones.
Un acercamiento entre la multitud, que crea inmediatamente una burbuja imaginaria aislante de todo. No hay tiempo para silencios, sólo risas, sonreír con los ojos, vivir el momento y dejarse llevar. Ser libre para hablar y hacer lo que te da la real gana sin pensar en consecuencias. La situación es una propia consecuencia que está ahí y hay que disfrutarla. Sientes que lo siente del mismo modo que tú. Y eres feliz por un momento, de estar ahí. Un año más, en ese mismo sitio dónde os conocisteis. Rodeados de la misma gente, ajena a lo que realmente pasa. Incluso uno mismo no es consciente de lo que está pasando, hasta que se acaba el momento.
Y en la oscuridad notas que estás protegida, durante esos 5 segundos quieres que se pare el tiempo de verdad. Estás en casa. Nadie me había vuelto a abrazar y besar como lo hacías tú... hasta que has vuelto a aparecer.
La importancia que se le dan a determinados momentos, es totalmente personal. Tan sólo 5 segundos, pueden significar más de 10 años concentrados.
"Cuenta un pecado que soñaste hacer
y que no hiciste, porque acaba excluyéndome."
Las que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Esas que no tienen por qué ser del mismo círculo cerrado, pero con las que cuentas las veas o no. Las que en los momentos importantes tanto buenos como malos, sabes que puedes contar con ellas por los siglos de los siglos. Estén cerca o lejos, forman parte de tu vida y tú de la de ellos.
Las que están de paso. Con las que convives día a día, y tienes una relación cercana pero en menor medida que los que están metidos en la saca anterior. Que si tienen algo que hacer más importante, o simplemente no les apetece, no van a estar a la hora de la verdad, porque tienen su propio círculo de gente que la acompañan en su vida. Y estas personas van cambiando con el tiempo, nunca se mantienen por mucho tiempo. Los de relleno, por así llamarlos, aunque suene bastante mal.
Y por último están esas personas, contadas, con las que compartiste un momento puntual en tu vida, y es un momento común. No están nunca, aparecen cuando menos te lo esperas, y cuando las miras a los ojos sientes que no están, pero no se han ido. No importa cuánto tiempo haya pasado, ni todo lo que habéis vivido por separado, ni tampoco importa ponerse al día. Simplemente disfrutas ese nuevo momento, que sin duda será increíble y lo añadiréis a vuestra historia personal común, en la que nadie más puede entrar, ni puede entender. Se para el tiempo, se para el mundo, y se aparta todo lo que es importante durante ese instante. Que puede ser de 5 minutos o de 4 horas. Pero disfrutas de esa compañía como si fuese la última vez. Aprovechar el tiempo se hace duro día a día, pero aquí es cuando realmente valoras que es posible disfrutar libremente, sin problemas, sin presiones.
Un acercamiento entre la multitud, que crea inmediatamente una burbuja imaginaria aislante de todo. No hay tiempo para silencios, sólo risas, sonreír con los ojos, vivir el momento y dejarse llevar. Ser libre para hablar y hacer lo que te da la real gana sin pensar en consecuencias. La situación es una propia consecuencia que está ahí y hay que disfrutarla. Sientes que lo siente del mismo modo que tú. Y eres feliz por un momento, de estar ahí. Un año más, en ese mismo sitio dónde os conocisteis. Rodeados de la misma gente, ajena a lo que realmente pasa. Incluso uno mismo no es consciente de lo que está pasando, hasta que se acaba el momento.
Y en la oscuridad notas que estás protegida, durante esos 5 segundos quieres que se pare el tiempo de verdad. Estás en casa. Nadie me había vuelto a abrazar y besar como lo hacías tú... hasta que has vuelto a aparecer.
La importancia que se le dan a determinados momentos, es totalmente personal. Tan sólo 5 segundos, pueden significar más de 10 años concentrados.
"Cuenta un pecado que soñaste hacer
y que no hiciste, porque acaba excluyéndome."
sábado, 13 de septiembre de 2014
Club.
Hace tan solo dos semanas que empecé a ver esta serie que ya va por su séptima temporada. Así que estoy tragando capítulos a una velocidad de vértigo. Esto no sería importante, si no fuese porque ayer tuve una reunión con el grupo de aficionados que animamos a un equipo local de balonmano desde hace un año, a la que llegué 5 minutos tarde, y fue una grata sorpresa ver como esta temporada lo vamos a enfocar al más puro estilo de Sons of Anarchy.
Votamos al nuevo presidente y vicepresidente, aportando nuestro voto uno a uno. Nuestro presidente propuso hacer la votación, de aceptar o no a chicas en el club, ya que en la serie realmente no forman parte del club, aunque sí que tienen un papel más que importante. En ese momento la Gemma que debo llevar dentro, salió a la luz, se hizo votación y evidentemente las chicas estamos dentro. Para asegurarme de ello, después de nombrar a nuestro Sargento de Birras, y a nuestra Mascota, fui nombrada secretaria, por lo tanto la pasta la manejo yo. Evidentemente esto lo hemos hecho lo más serios posible, pero las carcajadas estaban presentes constantemente.
La temporada anterior se habían hecho unos carnets de socios, y el centro de operaciones era el bar dónde yo trabajaba. Mi número es el 007, licencia para gritar. Evidentemente se mantienen los números y este año me va que ni pintado.
Los chicos de SOA tienen etiquetas en sus chaquetas. Nosotros los tendremos en los carnets. Los 22 miembros del año pasado, pasamos a ser los originales. Todos los demás que se hagan este año serán llamados novatos. Ayer tuvimos un par de votaciones sobre acceso de dos miembros nuevos, y como están a prueba durante un año, en las reuniones tendrán que estar de pie.
Tenemos socios que están viviendo por trabajo o por estudios fuera, incluso del país. Como no se puede crear una filial, los hemos denominado, "nómadas". Evidentemente tendremos camisetas del equipo y seguro que se nos ocurren muchas más cosas para hacer de esto algo divertido e interesante.
Esto es todo a grandes rasgos, la verdad que estuvimos dos horas metiéndonos en el papel y echándonos unas buenas risas. Y evidentemente fue el momento perfecto par que ocurriese esto, ya que si no empezase a ver la serie, de casualidad, hace dos semanas, no me enteraría de nada!
Pena que no tenga al Jax Teller de verdad en la mesa ...
jueves, 11 de septiembre de 2014
Brindemos con un chupito de vino blanco.
Demasiado tiempo libre provoca que nuestra cabeza esté perdida. Las ideas van y vienen, la imaginación fluye a su antojo, y el estado de ánimo es un mar de dudas. Y te ves tirada en el sofá, después de días obligándote a mantener unos horarios y a forzarte a salir de casa, sin ganas de nada, tan solo de que pase el día. No quieres rutinas, no quieres invertir tu tiempo en nada, tan solo en pensar. Y empiezas a hundirte. Eres consciente de que deberías aprovecharlo y disfrutarlo todo más y que si no lo haces es porque no te da la gana. Tienes tantas opciones a tu alcance, que la pereza se adueña de ti y te come por dentro. Y pasas por una montaña rusa de sentimientos durante horas.
Pasas un día más sin pena ni gloria.Hasta que recibes una llamada que lo cambia todo. De esas que te lo remueven todo, pero para bien. Y notas como por tu cuerpo aparecen nervios, pero sabes cómo controlarlos, porque te enfrentas a lo que te gusta. Y cada minuto que pasa, te gusta la idea cada vez más. Y te encuentras con una nueva situación, que añades a tu lista de cosas que hacer antes de los 30: tener una entrevista de trabajo a las 12 de la noche. Y a esta le añades otra: brindar con un chupito de vino blanco a las 4 de la mañana.
Reto número 1: llegar a los 30 con trabajo.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Eye in the sky.
Madrugón. Hora y media de coche y una buena charla mientras tanto. El día empezaba tranquilo e interesante. Ir de compras es algo que odio. Me parece una pérdida de tiempo tremenda y me produce un dolor de cabeza inmenso meterme en los centros comerciales. En general, los sitios cerrados no me gustan. En el coche suelo ir con la ventana abierta por muy poco que sea, e incluso en invierno duermo también con ella así. Los centros comerciales nuevos son enormes y no tienen prácticamente salidas al exterior. Por no mencionar, el hilo musical de las tiendas que deja mucho que desear.
Y ahí estaba yo, comenzando mi día de compras, preparándome para una dura batalla, pensando en que si lo hacía bien no tendría por qué volver hasta dentro de 3 meses o más. Es época de cambio de temporada, por lo tanto entré en una tienda, en la cuál vi al único dependiente sumergido entre cajas de ropa de nueva colección, todavía sin marcar. No le presté demasiada atención, de hecho suelo esquivar a los dependientes que se ofrecen a acosarte mientras compras. Dije un hola dirigiéndome a las estanterías, y me puse a lo mío. No sé por qué me sentí un poco incómoda estando los dos solos en una tienda tan grande. Se supone que en las grandes superficies siempre hay un caos loco de tías por todos lados, y novios que les sujetan las bolsas. Me acerqué a la caja a pagar, y pude ver como el dependiente estaba ocupado entre caja y caja agachado bajo el mostrador, así que tuve que captar su atención, con un : "Hola, me cobras?".
De pronto tengo ante mi un chico muy mono, con unos ojos azules que si me pidiesen bajar de planta con un salto mortal con triple tirabuzón, lo haría sin pensarlo. Muy amablemente, con una sonrisa increíble, me pidió mi nombre y mi número de teléfono. Si tuviese un espejo delante mío, seguramente vería como mi boca y mis ojos sonreían. Me quedé con que esos ojos me sonreían a mi, y que ese chico me acababa de pedir mi teléfono, y segundos después de salir por la puerta me escribiría al wass y viviríamos una historia de amor increíble. La realidad es que me había ofrecido hacerme la típica tarjeta para descuentos de esa tienda. Como voy muy poco de compras, nunca me las hago, y siempre digo que no al momento. Pero esos ojos me hipnotizaron, y me alegraron el comienzo del día. Cada uno percibe la realidad como le da la gana no?
Volviendo al tema del hilo musical... llevaba ya varias tiendas recorridas por ese inmenso centro comercial, un poco perdida la verdad. Estaba ya cansada, y tan solo llevaba ahí metida dos horas. Digo tan solo porque cuando voy con alguien más, siempre se duplica el tiempo de las compras, por eso yo suelo ir a lo mio. Y de pronto empezó a sonar una canción que me habías enseñado en no muy buen momento y que nunca había escuchado en ningún lado que no fuese en mi casa.
Y esos ojos azules, no los de aquel chico encantador que me había atendido esta mañana, si no los tuyos, se habían plantado en mi cabeza, y noté como una gran sonrisa se puso en mi cara acordándome de ti. Y mi día de compras finalizó en ese momento. Sentí un alivio enorme, como si realmente estuvieses a mi lado, sonriendo conmigo como dos gilipollas.
Y esta es la única manera de hacer los días llevaderos, con pequeñas sorpresas, que nadie más entiende, que te sacan una sonrisa. Sin más.
martes, 9 de septiembre de 2014
¿Soy una página en el libro de tu historia ?
En ocasiones, dejamos pasar momentos únicos, oportunidades, que puede que vuelvan o no. Si no vuelven, pues perdidos están. No hay que destriparse las entrañas con lamentaciones. Los momentos con otras personas no se pueden forzar. Surgen de la situación, los encontronazos, y de nuestro propio comportamiento.
Cuándo aprenderemos a que no hay que usar estrategias y simplemente actuar como realmente somos, que es lo que mejor funciona ya que nos conocemos mejor que nadie. Pero no, nos gusta enredar todo lo que se nos pone por delante, hasta el punto de poder perder algo que realmente puede merecer la pena. De sobra es conocido por todos, que la vida da muchas vueltas. Demasiadas a veces. Y cuando la vida nos pone continuamente esa oportunidad delante, mi cabeza que da más vueltas que la propia vida, llega a la conclusión de que por algo es. Cuando ves pasar por delante de ti la misma oportunidad varias veces consecutivas, de momentos que hay que aprovechar, o dejarlos pasar, para volver a presentarse delante de nuestras narices el mismo momento de aprovecharlo, y así una y otra vez... hay que buscar la manera de ponerle remedio. Y como apartarse no es la solución, porque siempre vuelve sin darnos cuenta, habrá que tirarse a la piscina.
Quizás haya llegado ese momento. Sabes por qué? porque no puede ser una casualidad tan grande, que estemos en el mismo punto. Y sería de imbéciles dejarlo pasar.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Tú.
Estuve mucho más obsesionada por esos ojos azules de lo que estoy ahora. A pesar de ello, no sé por qué extraña razón en las últimas dos semanas no dejo de soñar contigo. Esa pausa de meses después de la tormenta, y esta calma que ahora nos invade. Los huecos para encontrarnos con risas y sonrisas. Los silencios cómodos eternos, a los que tengo que ponerles punto y final marchándome para no volver a la tormenta. Los roces que se graban en la memoria y se repiten una y otra vez. El aparecer cuando no te busco y el desaparecer cuando lo hago. Ese jugar al gato y al ratón y ese comportarse como el perro y el gato. Todavía no tengo demasiado claro, quién es el gato. Tal vez lo seamos los dos y por eso llevamos 2 años con esta historia de idas y venidas, de ahora parece que sí, pero no... ahora parece que no, pero si.
Supongo que el despreciable que me destrozó las entrañas, lo hizo tan bien, que ahora me resulta imposible tirarme a la piscina. Pero es que contigo tirarse a la piscina tanto puede ser un baño refrescante, como es necesario lanzarse con manguitos, flotador, casco, rodilleras y tener un despliegue de emergencias fuera con helicóptero incluido por si el golpe es mortal. Que nunca es mortal, tampoco vamos a dramatizar, pero una se conoce muy bien a sí misma y no tiene ganas de que le quiten el parche, si no más bien de que la recompongan un poco.
No recuerdo como apareciste de la nada cuando ya estabas. Realmente te fuiste abriendo hueco mientras este individuo en común me estaba destrozando la vida. Y sin darme cuenta esos ojos azules me estaban conquistando, podían atraparme durante horas de conversación a pesar de estar rodeados de gente. Te convertiste en mi escolta y yo en la tuya. Éramos impenetrables por el exterior más de 5 minutos. Siempre uno al lado del otro. Sin perdernos de vista ni un minuto. Y los miedos aparecían para romper esa calma. Y tanto tú como yo sabemos que cuando tenemos miedo, nos bloqueamos. Y lo damos todo por perdido. Y pensamos que lo mejor es desistir. Pero después de nuestras pausas, siempre llega un momento, siempre sin contar, en el que no nos podemos aguantar. Y pasamos del silencio de simplemente saludarnos y despedirnos, a volver a estar el uno al lado del otro sonrisa tras sonrisa. Y sabes qué es lo que más me gusta de ti? Que me fío y confío en ti, y eso me hace sentirme segura a tu lado. En mi cabeza tengo un debate existencial. Por una parte, no me veo teniendo una relación estable, porque digamos que a estas alturas, va a marchas más forzadas, que es genial eso, pero no sé si estoy preparada. Por otro lado, me veo rodeada de veinteañeros alocados, que hacen las cosas sin pensar, viviendo la vida como quizás hay que vivirla. Y no sé por qué, ahí apareces tú siempre, para hacerme ver, que contigo no tendría miedo. Que contigo sí que lo haría. Y nos veo en infinitas situaciones. Y de este modo, nunca me había pasado con nadie. Así que una vez más supongo que los 30 están ahí empujando y empujando.
Sé que seguiremos jugando, y que posiblemente uno de los dos dé el paso de seguir con su vida con otra persona. Pero siempre me repito: si no lo hemos hecho ya, ni uno ni el otro ... por qué será?
Resulta que al final sí que sé la razón de por qué sueño contigo..
Supongo que el despreciable que me destrozó las entrañas, lo hizo tan bien, que ahora me resulta imposible tirarme a la piscina. Pero es que contigo tirarse a la piscina tanto puede ser un baño refrescante, como es necesario lanzarse con manguitos, flotador, casco, rodilleras y tener un despliegue de emergencias fuera con helicóptero incluido por si el golpe es mortal. Que nunca es mortal, tampoco vamos a dramatizar, pero una se conoce muy bien a sí misma y no tiene ganas de que le quiten el parche, si no más bien de que la recompongan un poco.
No recuerdo como apareciste de la nada cuando ya estabas. Realmente te fuiste abriendo hueco mientras este individuo en común me estaba destrozando la vida. Y sin darme cuenta esos ojos azules me estaban conquistando, podían atraparme durante horas de conversación a pesar de estar rodeados de gente. Te convertiste en mi escolta y yo en la tuya. Éramos impenetrables por el exterior más de 5 minutos. Siempre uno al lado del otro. Sin perdernos de vista ni un minuto. Y los miedos aparecían para romper esa calma. Y tanto tú como yo sabemos que cuando tenemos miedo, nos bloqueamos. Y lo damos todo por perdido. Y pensamos que lo mejor es desistir. Pero después de nuestras pausas, siempre llega un momento, siempre sin contar, en el que no nos podemos aguantar. Y pasamos del silencio de simplemente saludarnos y despedirnos, a volver a estar el uno al lado del otro sonrisa tras sonrisa. Y sabes qué es lo que más me gusta de ti? Que me fío y confío en ti, y eso me hace sentirme segura a tu lado. En mi cabeza tengo un debate existencial. Por una parte, no me veo teniendo una relación estable, porque digamos que a estas alturas, va a marchas más forzadas, que es genial eso, pero no sé si estoy preparada. Por otro lado, me veo rodeada de veinteañeros alocados, que hacen las cosas sin pensar, viviendo la vida como quizás hay que vivirla. Y no sé por qué, ahí apareces tú siempre, para hacerme ver, que contigo no tendría miedo. Que contigo sí que lo haría. Y nos veo en infinitas situaciones. Y de este modo, nunca me había pasado con nadie. Así que una vez más supongo que los 30 están ahí empujando y empujando.
Sé que seguiremos jugando, y que posiblemente uno de los dos dé el paso de seguir con su vida con otra persona. Pero siempre me repito: si no lo hemos hecho ya, ni uno ni el otro ... por qué será?
Resulta que al final sí que sé la razón de por qué sueño contigo..
martes, 2 de septiembre de 2014
Ella. Y yo.
Todas las mañanas intento avanzar. Ser constante en lo que me propongo. Y lo estoy consiguiendo a pesar de que nunca es fácil. Llevaba exactamente 3 meses sin ver a mi madre. Resulta curioso que durante 10 años, la tenía a más de 1.500 km de distancia, y la echaba de menos y sentía la necesidad en muchas ocasiones de llamarla y hablar con ella y contarle muchas de las cosas que me pasaban. Nos veíamos de año en año ( y a veces incluso pasaba más tiempo ) durante 15 días y a veces ni eso. Recuerdo como esas visitas cortas me revolucionaban totalmente, para a los dos días acabar discutiendo brutalmente. Es lo que tiene la falta de convivencia entre una madre y su hija. Sin embargo, a pesar de ser de las personas que más lejos estuvo siempre de mí, una madre es una madre, y es la que mejor te conoce. Es la primera en valorar o criticar tu evolución como persona. La mía confía plenamente en lo fuerte que soy y en los dos dedos de frente que tengo ( es curioso como me emociono al escribir esto ). Pero esto tiene su explicación. Cuando eres la única persona en la que tu madre se apoya, y eres la fuente de su fuerza y la única que le dice las cosas claras para ponerle las pilas, comprendes que es normal que la situación sea así. Crecí sin mi madre, con un hermano mayor ausente desde que mis padres se separaron. Y con un padre que hizo las cosas lo mejor que pudo, que nunca me faltó de nada, pero una adolescente sin su madre cerca, no es dinero y caprichos lo que realmente necesita. A pesar de ello no tengo nada que reprocharle.
Pero lo curioso de todo esto, es llegar al equilibrio entre que tu madre, no puede ejercer de madre, ni a día de hoy que está cerca, porque en el fondo sabe que no pudo ejercer ese rol, y el poderío que ejerces sobre ella. Cuando traspasas la barrera de madre-protege-a-hija y se le da la vuelta a la tortilla para encontrarte con un hija-protege-a-madre, la situación no es que se vuelva mejor o peor, si no diferente.
Por eso desde que me quedé sin trabajo, decidí mantenerme un poco al margen. Era momento de apartarse un poco de todas las preocupaciones, para verlo todo desde mi propia perspectiva sin estar condicionada por a quién debería cuidar y atender.
Y es muy curioso cuando hoy aparecí, le di dos besos enormes a mi madre, y sentí que no hacía falta dar ninguna explicación. No hubo ningún tipo de reproche por su parte, y sin decir nada, empezó a preguntarme como me había ido en estos 3 meses, sin molestarse en ponerme al día de todo lo que a ella le pasa. Entendió perfectamente que hoy era yo la que la necesitaba a ella, solo su presencia, sin más. Que era mi turno. ( Y sigue siendo curioso como me vuelvo a emocionar al escribir esto).
Después de todas las que hemos pasado, todos los momentos buenos contados, y los cuantiosos momentos malos, muy malos... es un orgullo que a mis casi 30 años, por fin hayamos conseguido llegar a este equilibrio de respeto y necesidad de la una por la otra.
Ni el bueno es tan bueno, ni la mala es tan mala. Y una madre, esté o no esté, en más o en menos, o incluso en ninguna ocasión, siempre marca. Para bien o para mal. En mi caso, es un orgullo, a pesar de haber tenido que llegar a mis 30, valorar positivamente nuestra relación actual. Algo más del pasado, en lo que pensar menos, y seguir avanzando.
Pero lo curioso de todo esto, es llegar al equilibrio entre que tu madre, no puede ejercer de madre, ni a día de hoy que está cerca, porque en el fondo sabe que no pudo ejercer ese rol, y el poderío que ejerces sobre ella. Cuando traspasas la barrera de madre-protege-a-hija y se le da la vuelta a la tortilla para encontrarte con un hija-protege-a-madre, la situación no es que se vuelva mejor o peor, si no diferente.
Por eso desde que me quedé sin trabajo, decidí mantenerme un poco al margen. Era momento de apartarse un poco de todas las preocupaciones, para verlo todo desde mi propia perspectiva sin estar condicionada por a quién debería cuidar y atender.
Y es muy curioso cuando hoy aparecí, le di dos besos enormes a mi madre, y sentí que no hacía falta dar ninguna explicación. No hubo ningún tipo de reproche por su parte, y sin decir nada, empezó a preguntarme como me había ido en estos 3 meses, sin molestarse en ponerme al día de todo lo que a ella le pasa. Entendió perfectamente que hoy era yo la que la necesitaba a ella, solo su presencia, sin más. Que era mi turno. ( Y sigue siendo curioso como me vuelvo a emocionar al escribir esto).
Después de todas las que hemos pasado, todos los momentos buenos contados, y los cuantiosos momentos malos, muy malos... es un orgullo que a mis casi 30 años, por fin hayamos conseguido llegar a este equilibrio de respeto y necesidad de la una por la otra.
Ni el bueno es tan bueno, ni la mala es tan mala. Y una madre, esté o no esté, en más o en menos, o incluso en ninguna ocasión, siempre marca. Para bien o para mal. En mi caso, es un orgullo, a pesar de haber tenido que llegar a mis 30, valorar positivamente nuestra relación actual. Algo más del pasado, en lo que pensar menos, y seguir avanzando.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Septiembre.
Este mes es en el cual mi cabeza es consciente del paso de los años. Aquí hago balance del último año y me mentalizo de como será el siguiente. Supongo que me preparo para la caída del largo y gris invierno, y prefiero terminar el año cuando se termina el verano y el sol nos hace estar a todos mucho más activos y receptivos, y con las pilas cargadas. En navidades estamos cansados de comidas familiares y de salir un día tras otro. O en mi caso, de pasar 15 días de mucho trabajo.
En septiembre conocí a dos de las personas que más marcaron mi vida. Al primero, en unos coches de choque, se acercó, se presentó, y ahí empezó todo. A día de hoy, las veces contadas que lo sigo viendo, sigo estando orgullosa de a pesar de cómo fueron las cosas entre nosotros, podamos sentarnos a hablar como si el tiempo no hubiese pasado. De esto hace ya unos 12 o 13 años. Al otro individuo, el cuál desapareció de mi vida hace 2 años... ese fue el que me torturó durante 3. Y del que no quiero sentirme orgullosa de sentarme a tomar un café y de que todo sea normal. Bien está desaparecido.
Septiembre siempre fue un mes de cambios. Después del verano, toca volver a la rutina, y no morirse en el intento de pasar otro invierno en este pueblo que cada año que pasa está más desierto. Este en concreto es diferente. Hasta ahora era verano y podía trampear con la excusa de, "estoy de vacaciones forzadas" disfrutando un poco, que también me lo tenía merecido. Pero detrás de la pregunta, ¿y ahora qué vas a hacer? siempre va un algo implicado, del tipo: queremos que vuelvas, queremos tener un sitio en el que meternos dónde estés tú. Y eso reconforta y ayuda un poco a que los días no pesen tanto. Y esto es algo totalmente nuevo.
Ya que estamos de año nuevo, vida nueva, supongo que toca desprenderse de lo negativo, y agarrarse a lo positivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
