lunes, 24 de agosto de 2015

Hablar de lo que no se sabe.

Llegados a este punto de incertidumbre social, laboral y personal, no me queda nada más que sacar todas las ideas de bombero que se me pasan por la cabeza. Tengo intenciones que se quedan solo en eso. Y así no se va a ningún lado. Tengo promesas que me hice, que no cumplí ni la primera. Tengo momentos de risa contagiosa, que a las dos horas se convierten en ira suprema y odio colectivo. Mi estado de ánimo es un caos, al igual que lo es mi día a día. Estoy harta de tantas cosas que incluso estoy harta de hartarme. Es demasiado cansino estar ahí complaciente para el resto del mundo, y notar que el mundo interactúa con uno siempre con algún tipo de intención. Nunca porque sí. Te empeñas en continuar tranquilamente, sin molestar al personal, pero el hobby preferido de algunos es molestar continuamente. Y así las relaciones sociales se tornan completamente caóticas. 
Nos basamos siempre en el "es que yo", y nos olvidamos del "si no te molesta". Y yo misma caigo en ese error de "no cedo, porque estoy cansada de que tú tampoco cedas". Me asquean los "es que había bebido bastante, y no lo recuerdo bien". 
Y lo que más odio profundamente, es que sin saber como uno mismo está, se dé por supuesto que si se está ausente temporalmente, no es porque me pase algo no. Es porque no me da la gana y soy una pasota, porque yo no tengo problemas y la vida me sonríe a todas horas, claro. A veces me sorprende el comportamiento de ciertas personas que no tienen ni puta idea. Que estar a todas horas feliz, no se lo cree nadie, y puedo ser el alma un rato, pero no las 24 horas.
Y si a mi me apetece quedarme porque estoy bien, y tú quieres irte porque te da la vena, a pesar de dejarme tirada, me parece perfecto. Pero no me arrastres. Márchate tú en tu amargura, pero deja mi paz y tranquilidad en calma. Un día la bomba va a estallar. Y no, ese momento precisamente no quiero que llegue.

  Pero va a llegar. 

viernes, 29 de mayo de 2015

Con lo fácil que es hablar, qué fácil resulta mandarlo todo a la mierda por callar.

Te diría que no lo entiendo porque considero que no me lo merezco. O vivimos en una realidad paralela o es totalmente injusto este comportamiento que tienes conmigo. No me creo que no supieses que llevo tiempo colada por ti. No me creo que puedas ser capaz de no dar la cara y de demostrarme que te importo menos que nada. Que te puedas quedar totalmente congelado ante la situación, y no hagas nada. Ni contestes, ni hables, ni saludes, que escapes, me ignores, y sea yo la que está detrás tuya para arreglarlo. Que ni si quiera tengas los huevos de marcharte para casa cuando quieras por el simple hecho de no cruzarte conmigo  a la salida.

Que puedes estar tranquilo que esta actitud me acaba de demostrar que no merece la pena que me moleste ni un segundo más en querer saber, o querer intentar arreglarlo. Que estoy harta de ser yo la que siempre persigue y nunca consigue.

Si te tuviese delante te diría esto y mil cosas mas que tendré que tragarme una vez más.

 Eso sí, una y no más. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

O te vas o te quedas, pero no te quedes en la puerta.

No estás, y no es como otras veces. Nos tenemos pasado meses casi sin vernos. Sin saber ni mucho ni poco el uno del otro. Y siempre por mucho que no queramos, volvemos. Pero esta vez siento que es diferente. Esta vez siento como si te hubiese perdido de verdad. Me falta algo, y ese algo son esos ojos azules que me dan la ganas y la fuerza. Me has apagado sin sentido. Sigo enchufada y con el piloto rojo de encendido, pero ahí me he quedado. Apagada. Sin motivación, sin la sonrisa. Y lo intento, y lo fuerzo. Y no te echo toda la culpa. Estoy perdida y no es por ti. Pero sabiendo que estabas me sentía perdida pero segura.

Quiero pensar por lo que veo, que a ti tampoco te resulta cómoda esta situación. Quiero pensar que también le das vueltas a la cabeza. Y quiero creer que ese azul me busca, si no, no entiendo como siempre puedes estar en mi campo de visión. Y yo en el tuyo.

Y una vez más, odio esta puta mierda. Y cuando pienso que no va a volver a pasar, sigue pasando. Esta mierda del amor sigue doliendo. Aparentemente se aprende a convivir con ello. Pero por dentro sigue quemando, como si te bebieses una botella entera de tequila a palo seco que te deja por los suelos al momento, y al día siguiente.

 Cuándo se encuentra el momento preciso para hablar con alguien que está rodeado por un muro de hormigón?Qué se dice y cómo? Es de estas cosas que no puedes tragarte. Que saldrán tarde o temprano. Y lo peor es que cuanto más se espera, el porcentaje de que el momento sea el peor para hacerlo, va en aumento.

Estamos estropeados. No sé si esperas a que luche, o si me estás apartando. No sé si debo luchar, o tengo que apartarme por mi bien. Tengo dos versiones dentro de mi cabeza. La de que posiblemente es una pésima estrategia tuya de cobarde supremo que supera de un modo nefasto todas las maneras posibles de que pretendas que acabe en tus brazos. O por otra parte, que de verdad te arrepientes, y eres uno de los gilipollas más grandes con los que me encontré, no porque supieses que llevo tiempo colada por ti y me entrases para luego dejarme tirada. Si no por tu comportamiento de después, ese de no dar la cara, y no dirigirme la palabra, nada más que para mandarme un par de wass, después de no contestar a otros cuantos, repitiéndome esa puta frase de mierda: cuando bebo hago cosas que no debo.

De hacer cosas que no se deben a hacer cosas que no se quieren la diferencia está en decirlo.

Puedes volver ya, déjate de gilipolleces. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Fuegos artificiales defectuosos.

Podría ser que no fuese verdad, o que realmente no fuese para tanto. Podría ser , de no ser que notas como se te rompen las entrañas, te cansas de pensar, sientes una presión en el pecho, y las sientes. Sientes como no puedes controlarlas, y caen y caen por tu cara, y no puedes ni limpiarlas, porque viene una detrás de otra. No hay sollozos, es un estallido silencioso. Duele. Realmente te duele. Y ahí, en ese preciso momento, es cuando eres consciente de lo que es querer a una persona. Y ahí sabes que es real, que no es un "es que no me quiere". No. No entiendes nada, pero sabes que está ahí, en medio de todo el caos que se creó absurdamente.

Lo tienes delante y te paralizas, te bloqueas, y no puedes dejar de mirarlo, porque necesitas sabes si te mira. Y te mira. Tanto como lo haces tú. Sería fácil pensar, si me echo tanto tiempo mirándolo, alguna vez me mirará. Pero no se trata de eso. Ojalá pudiese tener una maza para romper ese puto muro que se ha levantado bien alto. Y se romperá. Todo cuadra, todo encaja. Todo menos nosotros. Tú y yo, pero no un nosotros.

Y lo más difícil es que no hay un control posible de la situación. Somos dos bombas de relojería. De esas típicas escenas de películas en la que todo estalla, todo son gritos, y odio, que en un segundo se convierte en amor loco y desenfrenado, donde los dos se comen la boca como si no hubiese mañana. Y eso sí que es fliparse. Porque posiblemente todo quede en aire, una vez más. Y se acaban los momentos. Así que o estallamos o nos matamos. Y yo prefiero estallar, que por lo menos no me lo quedo dentro.

lunes, 20 de abril de 2015

Las historias bonitas incomprendidas.

Pasan las horas, y las pasas ignorándome. De pronto, capto tu atención, y es así como empiezan nuestras noches. Empiezas a pegarte a mi para no despegarte. Y me agarras por la cintura. Me agarras de las manos cuando nadie nos ve. Y te paras a mi lado en silencio, para romperlo haciendo el estúpido como siempre. Y ahí está ese dolor de mandíbula permanente. Las sonrisas, las risas y por supuesto las carcajadas. Los abrazos. Los mimos y el cachondeo. Hay que disimular. Como siempre.
De pronto salimos a fumar, los dos solos, no hay nadie más. Y vuelve a hacerse el silencio. Y eses ojos azules se me clavan. Y el tiempo pasa a cámara super lenta. Nuestros movimientos son muy lentos. Y esos ojos azules cada vez están más cerca. Y esa boca. Lo que daría por besar esa boca. Pues va a ser que me has leído el pensamiento! Me besas.  Unos besitos bonitos y pequeñitos. Lo haces tú. Después de tanto tiempo, de tanta espera, te has atrevido. Y mi cara se ilumina. Pero volvemos a junto de los demás. Para irnos a otro garito nosotros solos. Y ahí estamos de bailoteo, de arrimadito, de manitas, Todo de bonito. Hasta que veo que empiezas a beber demasiado, y nos vamos a un último garito. Ahí te vas un rato a hablar con el pincha. Después al baño. Y después de una trece/catorce en toda regla me veo sola. Te has ido. Y yo me voy a mi casa bajando santos para cagarme en ellos.

Al día siguiente recibo un wass tuyo. "Creo que ayer hice algo que no debía, además de beber muchísimo. Ruego que me perdones."

Algo que no debías? Que te perdone que me besases? este está de la olla.

"Lo que creo es que tenemos que tener una conversación. Por mi parte lo único que hiciste mal fue dejarme tirada. Por la tuya tú sabrás".

Y hasta hoy sin saber nada más. Hasta hoy te estarás retorciendo las neuronas. Pues no me importa. Apanda. Hasta ahora, nunca quise arriesgarme por miedo a creer que me estaba montando mi película. Pero resulta que esta vez has sido tú el que me ha besado.

Y los borrachos nunca mienten no?

miércoles, 8 de abril de 2015

Semana Santa (Parte2)

Era una época de caos y de dolor. Eran meses muy jodidos en los que mi cabeza se estaba hundiendo por culpa de ese "suicida". Y de la nada apareciste arrasando. Envolviéndome totalmente, como si estuviese en casa. Calmando mi tortura. Serenando mi locura. Sacándome sonrisas mientras me hiptonizabas. Creo que llegamos al mismo punto de miedo y terror. De,  no es el momento. Nos asustamos. Dimos marcha atrás. Pero esos ojos azules ya estaban dentro. Y cuando se entra amigo... tienes que hacer algo muy gordo para poder salir, y aún así siempre te quedas dentro. Yo soy así. Hay personas de paso, y hay personas que marcan pase lo que pase. Decenas de momentos surgieron. Cuando yo iba tu retrocedías, cuando tú venías yo me cagaba en los pantalones.
Siempre fui un hacha entendiendo las señales entre dos personas, pero siempre fui mala para adivinar las que se me hacen a mi. Pero en este caso, aunque me intento convencer de que tengo una maldita película montada entre mis ojos y los tuyos, no puede ser que todo sean casualidades ni invenciones.

Pasamos de no dirigirnos la palabra a las 3 horas siguientes no poder despegarnos en las 5 restantes, y porque no se pueden más. Nos subimos en tu coche. Y desde ese mismo momento supe que habías vuelto a encender la mecha de la vela. Ya dan igual las bandas de pasatiempo. Ya da igual todo. Acabas de revolver mi mundo. Otra vez.

Atención, risas, miradas. Y una habitación. Y dormir a centímetros de distancia. Y miedo. Y complicidad. Pero pánico. La simple estrategia de sentarnos a tomar algo y sentarnos el uno al lado del otro se convertía en un juego divertido. Qué más daba, si no estábamos codo con codo, estábamos mirada con mirada. Pero el contacto visual es algo que nos vuelve locos si no hay unas copas de por medio. Y las hubo, con sus acercamientos. Y llegó el momento de subir a la habitación. Entramos, y entre esas 4 paredes se hizo el silencio. Nos pusimos los pijamas, nos metimos en cama, y apagamos las luces. Sin un buenas noches. Con una tensión tan brutal, que no pegue ojo en toda la noche mientras tú hablabas en sueños. Y yo soñaba con que soñabas conmigo.

Pero todo cambió al día siguiente. Éramos uno. Cachondeo por parte de nuestros dos acompañantes de viaje. Y nosotros sabiendo que no había pasado nada. Pero algo pasó. Algo bueno en cierto modo. Volvimos a tirarnos un día entero juntos, con su noche entera de juerga. Hasta que me acompañaste a casa. Y volvimos a la misma sensación de mierda de siempre, de si le hubiese echado huevos igual ...

Llega el momento de las fotos, de verlas y de las ralladuras mentales. Y vuelven a llegar los mensajes indirectos directos del facebook. Siempre haces esa mierda. Y siempre que la haces pienso que es por mi. Y al mismo tiempo busco que sea por otra. Y vuelvo a cagarme una y otra vez. "Deja de darme tantos me gusta e invítame a una cerveza..." Estos estados deberían estar prohibidos. Y yo ahora no sé si alegrarme, o volverme loca, si decirle algo, si que me dé un infarto. Y como siempre, se pasará el momento (Si es que lo hay). Y como siempre me agobiaré. Y como siempre te sigo queriendo. Porque yo a ti, te quiero.
Y no me creo que no lo sepas. 

jueves, 2 de abril de 2015

Semana Santa de infarto (Parte1)

Ha llegado la calma. Siempre es cuestión de tiempo ordenar las ideas, calmarse y serenarse. Pero casi todos los factores siguen estando ahí permanentes y creo que ya se me está escapando un poco todo de las manos.
 Después de pasarme el finde en manos del teenager, el lunes tocó café y charla con el ex suicida. Que realmente posiblemente sea mi ex, ex-suicida. Está liando todo tan locamente como cuando estaba conmigo, simplemente cambia las jugadoras, y eso me pone de los nervios, pero me hace ver claramente que este tipejo no tiene perdón alguno, es más ni lo quiere ni se lo merece. Sus lágrimas de cocodrilo se las puede ahorrar.
Voy a colar por el medio la presencia del de los ojos azules que me ha planeado un viaje de semana santa con él, y otros dos colega en común por la costa de Lugo. Sería un detalle sin importancia de no ser que hace dos semanas se lo conté, y ese mismo día volvió a estar más receptivo que nunca. Así que compartiré dos noches de hotel con este individuo, y mis nervios están que no puedo ni comer. Mañana toca madrugón, pero la causa bien lo merece. Estos primeros días se semana santa me pasaron tan rápidos que me asusta. En menos de lo que me espere, estaré con unos vinos encima compartiendo habitación con esos ojos azules que me vuelven loca. Y de esta vez, si esa conversación que decía que yo me pedía de compi de habitación al que menos roncase, y él inmediatamente contestó que él me había pedido a mi, y que como el viaje lo organizaba él, chitón, no significa lo que creo que significa, yo me retiro de por vida del terreno de juego. Y conociéndome no sin antes decirle 4 cosas. Que ya llevamos mucho tiempo con la tontería, y si me vienes de abracito en abracito luego no me vengas con chorradas. Que calentar sabemos todos.
Por último mencionar que ayer pasé la noche con el chico de por la semana, y que después de estar dos meses quedando con él, ahora me siento un poco mal.
Nunca estuve a tantas bandas, y no es sano, pero también soy consciente, de que si el chico de los ojos azules no volviese a hacer acto de presencia y de este modo, no me sentiría tan mal. Y ahora a dormir, que mañana empieza la semana santa de verdad... y yo de santa tengo más bien poco.

Pero que me quiten lo bailado!!