Me cuesta demasiado adaptarme a las nuevas situaciones. Realmente, lo que me cuesta es la espera. Resolver situaciones en el momento es algo que no se me da del todo mal, pero cuánto más tiempo de espera tengo, mi cabeza más ideas bombardea, a veces sin sentido, otras pasajeras, y casi siempre se crea un batiburrillo que me impide centrarme.
Así que ese tiempo, sea largo o corto, antes de un nuevo cambio, intento pasármelo a solas. Quizás para intentar meterme los brazos por la boca para ver si puedo llegar a mis entrañas para recolocarlas, o abrir un poco de hueco para que respiren. El momento de la ingesta suele ser arrebatadora, pero le precede el momento de la vomitona suprema que hace que todo se quede otra vez en su sitio e incluso liberado. En este preciso momento, siento esa presión, esa angustia entre satisfactoria y de pánico, que eres consciente de que no es dañina pero atasca. Esa sensación de vértigo sin tenerlo, y al mismo tiempo de paz y tranquilidad.
Las ganas superan a los miedos, pero están ahí. Uno de los mayores errores que siempre cometo es que me centro demasiado en mi trabajo. Digamos que no quiero repetir los mismos fallos en cuánto a mi vida personal, ahora que comienzo una nueva vida laboral que me tiene muy motivada, pero al mismo tiempo, estoy aterrada, porque no sé exactamente qué responsabilidades debo tener, ni hasta que punto debo ceder.
En los cambios importantes, siempre me fijo mucho en la gente que me rodea, y en sus reacciones. No es que me importe el qué dirán, acepto las críticas, aunque alguna reconozco que se me retuerce dentro, pero lo que más valoro sin duda, es el apoyo. Supongo que si trabajase con el culo sentado en la oficina de un almacén no me importa esto, pero el trabajar detrás de una barra, después de haber levantado un bar que estaba muerto, y que una vez revivido, me lo mataron, digamos que ayuda a visualizarlo todo como desde el principio, pero de una manera más positiva.
Tengo un nuevo reto delante de mis narices. Y si sale bien, es perfecto. Si sale mal, puede hundirme. No es como un trabajo más. Vuelve a ser casi lo mismo, pero más complicado. Lo cual me motiva mucho más, pero me da miedo esa motivación en mi vida personal.
Comenzamos en 3...2...
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