lunes, 2 de febrero de 2015

Nunca choveu que non escampara.

Se acabarán  las caras largas y los días grises. Solo hay que dejar que pase el tiempo sin pena ni gloria para que aparezcan de nuevo los días de ganas y las sonrisas.

Después de una larga semana de reflexión, mi cabeza intenta ponerse en orden. La idea de que te vayan a renovar en el trabajo por 3 meses más, cuando el ambiente es turbio, parece que puede reconfortar un poco. Pero cuando te dispones a firmar, y ves, que no, que tan sólo es por un mes, y deduces que es porque es el mes de la fiesta gastronómica de aquí, y te necesitan... Todo se vuelve un asco de golpe. Porque en dos semanas y media, me vuelvo a quedar sin trabajo. ¿Los motivos? Porque la cosa está jodida. ¿Los motivos reales? La cosa está jodida conmigo por mucho que no lo reconozcan. Y cuando a mi me da algo en el cuerpo... es porque mis presentimientos suelen ser certeros. Que de tonta no tengo un pelo.  Así que ahora toca hacerse a la idea de que en 3 semanas vuelta a empezar con la incertidumbre de qué haré con mi vida.

A esto vamos a sumarle que recibo una llamada en la cuál se me vuelve a pedir perdón por haberme jodido la vida. Y se me da una explicación de película de pánico la cual aún por encima no es inventada. Llena de mensajes y llamadas anónimas a una novia desquiciada a la cuál maltrataron psicológicamente  en relaciones anteriores, con un complejo de inferioridad supremo que se incrementa con estos hechos, y con una luna del coche rota a propósito. Lo más loco, es que yo estaba siendo espiada por ese anónimo, y resulta que me sacaban fotos y me tenían controlada. Y vamos a sumar un ex que va a un psicólogo (no me extraña), que anda empastillado perdido, porque quiere suicidarse.

Así que si, aquí la señorita va a dejar que pase el tiempo, y a dejar que por sí solo se ponga todo en su lugar.
Es lo que pasa cuando tu ex suicida cumplió años ayer, y tu ex más importante cumple años mañana, que te toca jornada de sacar trapos sucios, porque la mierda también atraganta.

Y hay un momento en el que llueve y llueve, y parece que no va a parar nunca.

  Pero no llueve eternamente. 

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