lunes, 15 de diciembre de 2014

Si estás amargado no es mi problema.

Coges aire, cuentas hasta 3 durante veinte veces seguidas, y le echas valor. Con voz baja y cuidadosa por tu boca se escapa esa pregunta que llevas todo el día pensando cómo formularla sin que suene hiriente.
- ¿Estás enfadado... o te pasa algo conmigo?

De pronto el receptor sin mirarte a la cara ni un segundo suelta un rotundo no, y lanza una pregunta a la que podrías dar muchos matices.
- ¿Por qué?

Así que tú empiezas a hacerte pequeña, porque no sabes qué ni cómo contestar. Y sueltas con boca pequeña...
- Estás muy raro estos días.

Inmediatamente, el mismo receptor sin pestañear ni mirarte a la cara ni un solo segundo, contesta con esa voz de "voy a mantener el control pero estoy cagado, a ver como salgo de esta".
- Ah nada, son cosas mías.

Inmediatamente después el silencio  inunda toda la habitación, y a los pocos minutos antes de la hora me invita a irme cuando quiera.

No existe cosa peor que la incertidumbre. El no saber es lo que mata por dentro. Los problemas que vengan, sean como sean, siempre se piensa como mínimo un plan para saber cómo comportarnos ante ellos. Como si no queremos adoptar ninguna postura, pero somos conscientes de que habrá unas consecuencias, sean favorables o no. Pero el silencio, el no saber qué pasa, hace que no sepas qué rumbo tomar, ni si hay que tomar una dirección, sentarse a esperar, o huir. No saber la verdad, es lo que nos desquicia. La espera es horrible. En todas las situaciones es igual de jodida.

En este caso, todo lo que estaba siendo estupendo y maravilloso, ha dado 487 pasos hacia atrás. Todas esas palabras maravillosas que tenía sobre mi trabajo y mi jefe se han esfumado en la última semana, y sin saber por qué. Que si uno tiene problemas, y tiende a pagarlos con quien ni pincha ni corta, no es mi problema. Que si el error entonces soy yo, échale cojones y dime qué es lo que está pasando, en qué estoy fallando, pero no te lo calles como una puta, y descargues en contra mía porque al igual que me toman como diana, puedo ser la máquina que dispara las bolas de tenis y darte de lleno.
Que no se me valore es una cosa, pero que se me intente hundir con comentarios, pequeños pero constantes, sobre mi manera de hacer mi trabajo, cuando llevo dos meses preguntando como se hace todo, y cumpliendo todo a la perfección, es algo que mi cabeza no tolera. Y me frustro. Y si me frustro, no sé por dónde tengo que tirar. Dudo de si lo que hago está bien o mal, ni sé cómo mejorarlo o mantenerlo. Los jefes son jefes. No son colegas. Tengo que meterme eso en la cabeza, a pesar de que cuando yo era jefa, para nada era así, y el ambiente de trabajo era inmejorable, y el negocio iba bien. Pero cada persona es un mundo. Y parece que a algunos el cargo de jefe se le viene demasiado grande. El empleado no es tu criado. Es tu empleado, trabaja al igual que tú, y si no deberías plantearte que quizás no vales para ser jefe o tener a empleados a tu cargo.

Los camareros también somos personas, no somos criados, ni de los clientes ni de los propietarios. Y también tenemos días de mierda y nos jodemos y ponemos buena cara, porque a alguien que venga a tomarse algo, le importa una mierda si yo estoy bien o mal, solo quiere tomarse un café y que le pongan buena cara. Y si quieres que vaya a trabajar, y haga eso, entonces mi ambiente laboral debería ser al menos, correcto. No machacando contínuamente. Llevo una semana con la incertidumbre de cuando salgo de mi casa, de qué humor estará hoy mi jefe. Y tengo hasta miedo de entrar y decirle un simple hola hasta que no me veo en el momento y no me quedan más narices que apechugar. Pero me conozco, y si esto fuese siempre asi, me acostumbraría a ir a hacer mi trabajo todos los días y ya. Pero como de primeras conectamos bien, si ahora tienes problemas con tu novia, el curro no va como esperaba porque tampoco haces nada nuevo, y estas fechas a ti no te benefician, porque no abres ni los fines de semana ni festivos ... amigo, no se puede tener todo en esta vida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario