A veces tiro con ese muro que tengo, y dejo entrar a alguien, para que me mime y me quiera. Sabiendo que ese muro será levantado de nuevo. No sé cuándo pero sí. Pero a mí me gusta estar horas desnuda en una cama mientras fuera está nevando. Y que me llenen de mimos. Y me sonrían. Adoro a la gente que se le ilumina la cara con una sonrisa nada más verme. Y reírme. Y sudar y volver a reírme. Y volver a mi casa pisando la nieve. Y que sean las tantas y así varios días seguidos. Disfrutando de algo que tiene fin, y que no va a doler. Y sentir por un momento que soy lo más importante en ese instante. Que la escena la dirigimos, y como toda película tiene un fin. Y mucho más si es una saga.
Porque no hay príncipes azules. Pero podemos fingir que sí durante un breve período sin que acabe en un "y fueron felices y comieron perdices". El fin es, "y se lo pasaban de lujo y se comían el uno al otro".
Por primera vez noto que la vida por momentos puede resultar vacía, sin problemas sin alegrías. Y en mi mano está buscar unas cosas u otras. Opto por las alegrías, mientras duren. Es lo que tiene sentirse una bien consigo misma.
Porque hay un momento. Siempre hay un momento para dar marcha atrás o para disfrutarlo.
Es que sentirse bien con uno mismo es esencial.Lo importante saber aprovechar esos ratos tan tuyos y dejar entrar a quien lo merezca aunque sólo forme parte de instantes.Muchos besos y a disfrutar de la vida y si nos equivocamos pues para eso estamos también!
ResponderEliminarYo ayer te contesté a este comentario y se ha esfumado !! Equivocarse es de sabios !!! besotes!!!
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