No estás, y no es como otras veces. Nos tenemos pasado meses casi sin vernos. Sin saber ni mucho ni poco el uno del otro. Y siempre por mucho que no queramos, volvemos. Pero esta vez siento que es diferente. Esta vez siento como si te hubiese perdido de verdad. Me falta algo, y ese algo son esos ojos azules que me dan la ganas y la fuerza. Me has apagado sin sentido. Sigo enchufada y con el piloto rojo de encendido, pero ahí me he quedado. Apagada. Sin motivación, sin la sonrisa. Y lo intento, y lo fuerzo. Y no te echo toda la culpa. Estoy perdida y no es por ti. Pero sabiendo que estabas me sentía perdida pero segura.
Quiero pensar por lo que veo, que a ti tampoco te resulta cómoda esta situación. Quiero pensar que también le das vueltas a la cabeza. Y quiero creer que ese azul me busca, si no, no entiendo como siempre puedes estar en mi campo de visión. Y yo en el tuyo.
Y una vez más, odio esta puta mierda. Y cuando pienso que no va a volver a pasar, sigue pasando. Esta mierda del amor sigue doliendo. Aparentemente se aprende a convivir con ello. Pero por dentro sigue quemando, como si te bebieses una botella entera de tequila a palo seco que te deja por los suelos al momento, y al día siguiente.
Cuándo se encuentra el momento preciso para hablar con alguien que está rodeado por un muro de hormigón?Qué se dice y cómo? Es de estas cosas que no puedes tragarte. Que saldrán tarde o temprano. Y lo peor es que cuanto más se espera, el porcentaje de que el momento sea el peor para hacerlo, va en aumento.
Estamos estropeados. No sé si esperas a que luche, o si me estás apartando. No sé si debo luchar, o tengo que apartarme por mi bien. Tengo dos versiones dentro de mi cabeza. La de que posiblemente es una pésima estrategia tuya de cobarde supremo que supera de un modo nefasto todas las maneras posibles de que pretendas que acabe en tus brazos. O por otra parte, que de verdad te arrepientes, y eres uno de los gilipollas más grandes con los que me encontré, no porque supieses que llevo tiempo colada por ti y me entrases para luego dejarme tirada. Si no por tu comportamiento de después, ese de no dar la cara, y no dirigirme la palabra, nada más que para mandarme un par de wass, después de no contestar a otros cuantos, repitiéndome esa puta frase de mierda: cuando bebo hago cosas que no debo.
De hacer cosas que no se deben a hacer cosas que no se quieren la diferencia está en decirlo.
Puedes volver ya, déjate de gilipolleces.
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