Ha terminado esta semana y media llena de celebraciones. La entrada a los 30 ha sido a lo grande y con buen pie. Pasaban los días y me encontraba con felicitaciones y con regalos totalmente inesperados, de gente que por primera vez en mucho tiempo se ha esmerado. Debo destacar dos celebraciones demasiado curiosas y que me han hecho pensar profundamente. La primera, y siento (o no), decir que fue tremendamente genial. Una cena con toda la gente que me rodea actualmente, y que siempre está presente, que me han demostrado que lo están mucho más de lo que yo me esperaba. Muchas risas, muchos regalos chorra y no tan chorra, y en general muy buen ambiente.
Una tarta espectacular, y debo decir que el día fue mucho mejor de lo que me esperaba. A pesar de que apenas estuvo ninguna de mis amigas, porque se dio la casualidad de que todas tenían algo mejor que hacer. Y por lo que se ve, el juntarnos incluso en fechas importantes, ya no resulta tan "importante".
A lo largo de toda esta semana llegaron las felicitaciones tardías, y las sorpresas como cartas, bombones, y visitas al trabajo de gente que merece la pena.
Ayer, por decisión de ellas, tuve cena con las niñas.
No sé por qué tenía el presentimiento de que no iba a ser una buena noche. Era una quedada por cumplir, sin ganas, y sinceramente, prefería haberme quedado en mi casa porque no tenía ni ganas de salir este fin de semana, que entre arrastrar horas de sueño de toda la semana y el curro, estaba realmente agotada. Y al fin y al cabo, así fue. Una cena más, que se convirtió en algo muy serio, con conversaciones que no eran el momento de sacarlas, pero que claro, al no juntarnos, pues se sueltan cosas cuando se puede no cuando se quiere.
De todos modos, tengo un debate extraño en mi cabeza. Mis amigas están en un momento en el que la mayoría llevan tiempo con sus novios, algunas viven con ellos, y digamos que están más asentadas. Aunque en mi cabeza el estar asentada no va ligado a "somos un muermo". Y para mí, el tener 30 años, no me cambia nada. Quiero seguir siendo extrovertida, de hecho gracias a ello, pude celebrar uno de los mejores cumpleaños con mucha de la gente que conocí más a fondo este último año, que la gran mayoría son mucho más jóvenes que yo, pero por lo menos están con ganas de vivir, no con ganas de aburrirse. Quiero seguir soltando burradas como la que más, y reírme a todas horas. Tener conversaciones serias cuando hay que tenerlas, no colarlas cuando no es el momento. Y estar con la gente cuando me apetece, no por obligación. Siguen siendo ellas, y las quiero como a las que más, pero echando la vista atrás, siempre tuve otro grupo de gente con los que moverme que me aportaban muchas cosas más afines a mi, de lo que me pueden aportar ellas.
En definitiva, en estos momentos, estoy rodeada de un montón de gente que me aprecia, tengo un trabajo en el que me tratan como a uno más y cuentan mucho conmigo, y me aprendemos tanto ellos de mi como yo de ellos, y me siento con ganas de disfrutar el tiempo. Que una cosa es que yo me vea con ganas de pasármelo bien, y otra es que no tenga la cabeza amueblada y no sea consciente de que 30 años, son muchos años, llenos de muchas experiencias. Pero gracias a esas experiencias, tanto a las buenas como a las malas, siempre diré lo mismo: estoy muy orgullosa de cómo soy, de dónde estoy y de cómo estoy.




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