jueves, 20 de noviembre de 2014

El placer de dormir con la conciencia tranquila.

Todo en orden. Estable. Sin miedos. No hay tiempo para pensar demasiado. Posiblemente por ellos está todo tan calmado. En el fondo sé que hay algo que quiere salir, pero no sé ni de qué se trata. Se aprovechan más las horas, y los días rinden mucho más, a pesar de que las semanas se pasan volando. La rutina, los horarios, son los que provocan esto. Y el estar a gusto. Se dice que cuando uno está a gusto, el tiempo pasa mucho más rápido. Pero dormir todas las noches con la tranquilidad de que se ha aprovechado el día y de que todo está en orden, es una sensación totalmente nueva. Supongo que el venir de una época llena de conflictos (digo época porque decir desde siempre asusta un poco), ayuda a verlo todo de otro modo. Más calmado. Los pequeños detalles son los que importan. Un guiño, una sonrisa de los clientes, una pequeña propina, un agradecimiento por tu trabajo, y sobre todo el comentario más repetido: la chica que siempre sonríe. Me gusta que se vuelva a decir eso. Porque sí, cuando tenía mis 15 años,  pesar de ser una época "tenebrosa" yo sonreía y disfrutaba de los buenos momentos, y siempre estaba de cachondeo, y y de aquellas me decían: siempre estás sonriendo. Y soy consciente de que eso se había perdido. Pero ha vuelto. Yo he vuelto. Con más experiencia, con más cabeza, con los pies en el suelo. Lo malo ya no se percibe tan malo y lo bueno sabes que son pequeñas pinceladas de todos los días, a las que te tienes que agarrar para que día a día consigas hacer unos trazos firmes y positivos.

Disfrutar con mi trabajo, conociendo a gente nueva, teniendo el apoyo de la gente de siempre, es impagable. Para todo lo demás hay tiempo.Y si no llega, lo días pasan tan rápido que hay que amargarse lo justo y necesario. Esto es fácil de decir,sí, pero son rachas que hay que valorar. Y ya me tocaba una época de tranquilidad.

  Y que dure...

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