martes, 14 de octubre de 2014

Miyagui.

Perros, peces, pájaros, tortugas... cuándo era una niña siempre había algún animal en mi casa. Evidentemente la que se encargaba de ellos era la madre que me ha parido. Ella se divorció, y se fue, y cuando pasé mis años "como universitaria sin serlo", seguí su ejemplo, y tuve hámsters rusos. Muy cucos ellos, pero no duran más de dos años.
 Cuando volví a casa, hace 5 años, pasé por muchas fases de adaptación. Hace dos años, no estaba en una buena época. No salía de casa, estaba siempre con el pijama puesto, y si fuese yanki estoy segura de que sería de las que están sentadas en el sofá con una tarrina de helado tamaño XXL y una cuchara sopera todo el santo día. 
Hasta que llegó este día. 


Mi madre tiene una gata y trajo a esta preciosidad. Vino el sólo. Y yo también estaba sola. Y en este preciso momento nos juramos amor eterno. A partir de aquí mi vida cambió. Yo iba a ser la que lo iba a querer y a cuidar más que nadie en este mundo. Y él a mi también. Porque sí, porque nos lo merecíamos.



Y desde el primer día que llegó a casa, se abrazó a su mantita en mis rodillas, y comenzamos toda una aventura de mimos, maullidos, arañazos y sonrisas. Para aquellos que no tienen mascotas, sé que cuesta creerlo. Y yo siempre fui muy reacia a los gatos, me gustaban mucho más los perros. Pero la vida me hizo ser dura y en muchos momentos solitaria, a pesar de estar siempre rodeada de gente, necesito mi espacio. Y Miyagui es perfecto. Nos damos dosis dosificadas cuándo menos lo esperamos y más lo necesitamos. 


Y aquí está el capullo integral que se tira encima mía a los bestia cuando duermo la siesta metiéndome un susto de tres pares de cojones. Y yo le llamo gordo y el maúlla con fuerza, y vuelvo a llamarle super gordo y se pone a correr por toda la casa, jugando al "tú la llevas" hasta que se cansa y se pone en mis rodillas a dormir la siesta, hasta que lo despierto porque me duerme las piernas y le grito: gordo !!! Y vuelta a empezar. Y no lo cambio por nada el mundo.

Felicidades Miyagui !!! 

Quedan 15 días ...

2 comentarios:

  1. La verdad es que tengo amor gatuno y perruno.Siempre me han gustado mas los perros pero al morir mi madre me quede con su gato y estoy loca con el,es un trasto muy divertido y al que adoro,cuando tengo ansiedad abrazarle y hacer el ganso con el me dejan nueva

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  2. Supongo que aunque es diferente, a nuestros gatos le tenemos un cariño especial por tener relación con nuestra madre. Achucharlo es muy reconfortante, sobre todo cuando lo obligas y ves que se queda pero tan pronto lo sueltas se marcha corriendo! jajajaja son bichos increíbles!!

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