Esta mañana al despertarme, la primera noticia del día fue que la bisabuela se había marchado. La matriarca de una de las familias más extensas del pueblo aguantó 105 años y 8 meses. Especifico los meses porque al igual que a mi ahora los años me pasan a la velocidad de la luz, los cientos se tienen que pasar a paso de tortuga. En principio no puede ser un día triste. No se le puede pedir más. Fue dura de cojones la jodida. Y supongo que la raza también somos duros, ya que con diez hijos que tenía esta mujer, y a su vez estos tantos con una media de 7 hijos por cabeza, creo que no ha enterrado a ninguno de su familia. Todos los que se fueron era familia política. Para mí esto es un dato importante, puesto que me imagino que llega un punto en tu vida, que lo peor es cuando te ves en entierros de todas las personas cercanas. Y esta mujer mantuvo enteros a todos los de su familia, que no somos pocos. A partir de los 100 decidimos juntarnos en su cumpleaños para celebrarlos. Es raro juntarte con más de un centenar de personas, que sabes que son de tu familia, pero evidentemente no puedes tener trato con todos, ni acordarte el nombre de todos, ni de sus caras!! Una de las hermanas de mi abuelo vive en Madrid, y tiene 10 hijos, que a su vez tienen hijos, y alguno de esos también tiene hijos. Reconozco a dos que son gemelas, y simplemente porque son las únicas que hay en la familia, y no sé ni cómo se llaman, ni jamás crucé palabra con ellas.
Pero voy a reducirlo todo mucho más. A mi parecer , este entierro, creo que va a ser el único de familia cercana que debería ser el menos dramático. Se debería tomar como un homenaje. Pero las familias felices no existen. Y cuando alguien se muere, en seguida sale en marcha el runrun de las herencias.
Si lo reduzco todo al árbol genealógico directo familiar, de bisabuela, abuelo, nietos, bisnietos y tataranietos, a mi me toca ser la bisnieta. Pero como ella se ha ido, le toca el turno ahora a mi abuelo. Que es el que más me preocupa en toda esta historia, por el simple hecho de que yo a mi abuelo, lo quiero un mundo y más. Y ahora se le viene encima algo muy muy gordo que ni me molestaré en poner aquí. Porque los temas de las herencias son un asco. Y porque el pobre tiene unos hijos que cada cuál es peor. A veces pienso que de toda esta familia soy la más cuerda. Pero por desgracia también heredé alguna de esas taras.
Esto va a marcar un antes y un después en el equilibrio familiar. Inevitable por supuesto, y ya se retrasó todo lo que se pudo. Se avecina tormenta y creo que me voy a poner pingando.
A ti, no voy a arrepentirme de no haber podido aprovechar el tiempo contigo, pero me alegro de que por fin te dejen descansar en paz, 105 años, son demasiados años.
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